miércoles, 16 de noviembre de 2016

Haitianidad: Ayer, Hoy y Siempre

Haitianidad: Ayer, Hoy y Siempre.1


Lourdes Antuan 


Muchas personas al leer los breves capítulos de este libro en el que intentamos compartir reflexiones sobre haitianidad y su vigencia en todo discurso que haga referencia a la conquista de  libertades y la abolición de las nuevas y viejas formas de esclavitudes no dudo  el que adopten la actitud típica  del  que ve  y piensa en Haití  como un país desgraciado por naturaleza, aunque en el fondo todos sepan que no es un país en crisis por naturaleza, más bien fue un país inducido a la desgracia desde el mismo instante en que como pueblo unido decidió arrebatar su libertad con el aporte fundamental de cada mujer, cada hombre con su oración,  sus armas, pensamientos e ideas estratégicas, que se sumó al proceso de la abolición. La haitianidad es fruto de las vivencias, experiencias y los resultados concretos. No es resultado de la inmediatez, un proceso de ensayo/error, ni surge por órdenes de extraños.

Optar por ser libres sigue siendo una acción que siempre molestara al opresor, de manera que no nos extrañemos al ver y escuchar a personas referirse a dicho país o concepto desde una posición fatalista como si fuesen jueces o predictores  de la tragedia continua realidad que sólo  beneficia  a  los reales  desgraciados   dedicados a promoverse en base al dolor ajeno. El nombre de la nación  constantemente es objeto de una especie de bullying  cotidiano por las consideraciones despectivas con perfil determinista que de forma automática lo  van ¨descalificando¨ cómo concepto filosófico  incapaz de salir de las múltiples  situaciones internas de crisis independientemente de su naturaleza, incluso las nefastas consideraciones  al referirse al país como el más pobre con el énfasis puesto en mostrar solo lo peor es un motivo para el análisis, como igual apremiante seria una reflexión sobre cuáles han sido los beneficios  y reales resultados de las políticas de colaboración existentes aplicadas hasta el momento.

Como se dijo en Durban 2001, es obvia que la necesidad de exigir perdón y reparaciones por cada una de las  injusticias o faltas cometidas  contra todos los países cuyos ancestros fueron esclavizados junto a la larga lista de violencias posteriores,  este proceso  no es suficiente cuando solo se reduce al reclamo de un grupo de negras y negros conscientes cuya capacidad de memoria es capaz de ver más allá de lo meramente visible debido a que en la actualidad continúan existiendo cadenas cuyo peso lleva a ciertos hermanos  y hermanas a dudar incluso de sus capacidades.  Es muy importante establecer las diferencias  entre  Haití y haitianidad. El primero se basa en realidades sujetas a cambio. Una nación-Estado con una trayectoria política, social, religiosa cuyas consecuencias recaen directamente sobre el mismo pueblo obligándolo a adoptar las medidas extremas como son el elevado índice de inequidad, desesperanzas y oportunidades no aprovechadas.

Lo segundo hace referencia a un concepto epistémico cuyo legado, cultura, filosofía, una misión permanente, un compromiso asumido que se transmite de una generación a otra. La haitianidad está vinculada directa e indirectamente a cualquier proceso de liberación, ruptura de cadenas físicas o mentales en cualquier parte  del mundo, con unos énfasis  particulares en los procesos de las comunidades africanas y sus descendientes hoy. No hay haitianida sin cimarroje, la insurrección por tanto La haitianidad nos exige a los panafricanistas un mayor esfuerzo y niveles de compromisos con la promoción del respeto a los Derechos no solo con un enfoque en el tema de las migraciones, exclusión o racismo; en el seno de África  el peso del caudillismo, la violencia basada en genero, la expropiación de los recursos,  la pobreza inducida y  ciertas tendencias a la corrupción continúan afectando a millones de personas.

 Es altamente preocupante la carga social asumida por nuestras hermanas negras solo por ser mujer incluso desde niñas. Tal y como reza uno de los artículos de nuestro credo panafricanista ¨ Toda persona negra independientemente del lugar donde se encuentre es considerada africana¨ La haitianidad nos recuerda que todos los negros somos hijos de África, aunque no sepamos la procedencia especifica dentro del continente (Camerún, Nigeria, Senegal, Zimbabwe, Ghana, Cabo Verde, Congo, Angola Guinea Ecuatorial ect) .  Todos somos la misma familia razón por la cual NOS VEMOS, NOS RECONOCEMOS asumiendo inevitablemente como decía Cheik Anta Diop, ese sentimiento muy propio e inexplicable de ser uno.(One Afrika one Nation)

Los panafricanistas somos África, somos América y cualquier parte del mundo en donde exista presencia africana, en este sentido, el compromiso con la liberación ideológica, económica, política, espiritual son parte de nuestra agenda común.
Otro aspecto  de gran valor es que dicha filosofía no se desvincula del los procesos y vivencias anteriores acompañados de una visión analítica y critica del comportamiento de los lideres que nos han precedido, o de los que en la actualidad peregrinan con nosotros.
En fin, como decia D Arcelin, a los panafricanistas y cimarrones no necesitamos que nos enseñen a ser negras/negros, solo necesitamos que respeten nuestra esencia, deseos y nuestro Ser.

1 prefacio del libro haitianidad, panafricanismo y reparación ediciones Uhuru Afrika 




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